lunes, 30 de junio de 2014

De lo sublime a lo ridículo

Bien decía George Orwell que el deporte es como la guerra , pero sin tiros. Y es que la historia del deporte indudablemente esta plagada de dramatismo, de tragedia.  Los atletas que han fallado en los momentos claves, pueden llegar a vivir con el sentimiento de derrota durante el resto de sus vidas, algunos nunca se recuperan, los pueblos lo sufren conforme al significado de cada deporte en sus culturas.

Ya que estamos en época mundialista, a propósito de donde se juega el mundial, basta recordar el famoso Maracanzo un 16 de julio de 1950. Hoy en día , los aficionados brasileños sufren ese momento, mientras los uruguayos lo gozan. Toma ese juego tíntes de heoricidad , dramatismo y hasta cierto punto es una novela histórica, bien decía un captián del equipo Uruguayo que si ese partido lo jugaban otras 99 veces, seguramente Brasil ganaría todas, pero ese día les tocó el partido 100.

Una cuestión interseante sobre el aspecto atropológico en el deporte, es que cada pueblo pareciera estar diseñado para repetir o proyectar su historia en esta actividad. Por ejemplo, se ven replicados los valores socioculturales, en general, algunas culturas están bastante predispuestas para buscar la ventaja extradeportiva, una competencia la juegan desde antes, buscan presionar a los jueces o árbitros e, inclusive, en un mismo juego, lo hacen todo el tiempo para conseguir alguna marcación a su favor. Los sudamericanos son maestros en este dominio, en especial los Argentinos, Uruguayos y Brasileños.

Otra de las cuestiones interesantes, es como el estilo se vuelve un sello que debe ser respetado por las generaciones y es parte de la ideosincracia deportiva de cada país. Por ejemplo, los italianos son muy orgullosos de su catenaccio en fútbol, que les ha dado mayores resultados que su incipiente nuevo estilo. En basquetball, Estados Unidos no sólo debe mostrar superioridad absoluta sobre el resto de las naciones, también debe ser espectacular, hacer jugadas de fantasía. Lo mismo ocurre con los brasileños en el futbol.

En muchas ocasiones, el deporte más popular es considerado como el opio del pueblo. En otras palabras, un medio políticio para entretener a las masas y hacerlos olvidar de la explotación en la que viven. Sin embargo, hoy en día he de sostener que debemos ir más allá de esa visión, puesto que, como bien decía el colega Roberto Da Matta, se ha vuelto un drama social.  Es un ritual en donde se expresan códigos, valores y actitudes que al final resultan una expresión natural de lo que cada sociedad vive.

Todo lo anterior, es una búsqueda de la explicación razionalizada sobre lo que sucede en el deporte Mexicano, en especial con la tan últimamente citada selección mexicana de fútbol. Más allá del partido, bien dice el dicho : la historia se repite dos veces, la primera vez como trageida y la segunda como farsa. Lo que tracionó no fueron los nervios, si no la necesidad de repetir aquello que no hemos comprendido como pueblo, hay algo muy en el fondo de nosotros que sigue abierto, quizá sea ese penalty que falló García Aspe en el 94, la falla de Luis Hernandez para el 2 a 0 en el 98,  la soberbia del 2002, el gol de Maxi en 2006, la desconcentración de Osorio en 2010 .. y ahora, la historia se repite.

El psicoanálisis clásico dirá tentemos una produnda compulsión a la repetición y, se repite, queridos lectores y lectoras, para no recordar: es la neurosis del destino. Se dice, que esas repeticiones producen el retorno de lo reprimid, lo que nos lleva a imaginar que el inconsciente colectivo nacional encuentra cierto placer en estas eliminaciones, no es coincidencia que siempre sea el 4to partido aunque se califique de milagro, siempre se hace un gran mundial, cuatro grandes partidos y no más, no queremos más.

MERLEAU PONTY




 

lunes, 23 de junio de 2014

La cultura del sufrimiento en el fútbol


A propósito de la presente Copa del Mundo, creo pertinente nuevamente hacer una revisión sobre lo que ha sido la selección mexicana en los partidos de los últimos mundiales. En la etapa moderna, México, lleva 6 copas del mundo clasificando constantemente al a segunda ronda del mundial, sólo otros dos países lo han logrado: Brasil y Alemania.



Lo interesante es que cada mundial el discurso del mexicano, ya que el público que disfruta del fútbol siempre manifiesta lo mismo: "de la primera fase no pasamos". Hay una tendencia al pesimismo que es propia de la cultura nacional, aunque más allá de la falta de "fe" y la falta de proyectos a largo plazo, podemos atribuirlo además a la inherente psicología colectiva que esta fundamentada en nuestra ancestral cosmovisión del mundo. Una cultura compuesta de ciclos. 

La falta de "fe" no es accidental. Además de nuestros bagaje cultural, hemos de considerar que generalmente estamos acostumbrados a sacar las "chamba" en los últimos minutos. Una clasificación al mundial sin sufrir, no se disfruta. Y es que a lo largo de la historia nacional, nos hemos caracterizado por ser un pueblo al cual el sufrir es parte del goce propio del día a día; por ejemplo, ¿no acaso la comida debe sufrirse para gozarse?, ¿quién imagina un platillo  o comida mexicana típico sin picante? 

Nuestra cultura, típicamente cíclica, se vio abrutamente interrumpida por la llegada de los españoles. El quinto sol todavía no tenía lugar y, sin embargo, el origen de la cultura mexicana se da gracias al prematuro choque entre dos culturas. No debe sorprendernos entonces, que para nosotros sea complicado poder completar un ciclo mundialista de forma limpia. El único en la historia ha sido el que llevó Ricardo La Volpe y, sin embargo, se hizo todo lo posible por tirarlo antes de tiempo.

En los mundiales nos percibimos como inferiores al rival. Justamente esta es nuestra fuerza. El tema de ser favoritos no va con nuestra idiosincrasia, es decir, un mexicano que es favorito en su disciplina tiene la presión histórica sobre los hombros. Por ejemplo, las culturas mesoamericanas, en concreto los mexicas, eran "favoritos" frente a un ejército de españoles y sucumbieron. Como la selección era favorita en 2006 para liderar el grupo y, al final, obra de casualidades, avanzaron a la siguiente ronda en donde dieron su mejor juego ante Argentina, favoritos sobre el representativo nacional.


Los entrenadores que han tenido "éxito" en una copa del mundo , nunca han terminado el siguiente ciclo mundialista. El discurso se desgasta, el mexicano deja de creer en su líder, el grupo se disuelve. Este fenómeno es común en las masas que se nacen con un sólo objetivo y, al final, se disuelven ya que se ha cumplido. Quizá los grupos de seleccionados funcionan como esa masa, se crecen ante el castigo y cuando termina el mundial, no hay un objetivo cercano más: para el siguiente mundial faltan 4 años. Lo anterior, significa que la chamba la debemos tener empezada para el último año, si acaso, del ciclo. 

Una psicología del seleccionado mexicano con una mentalidad conflictuada, entre al ambivalencia de amar y odiar a sus demonios históricos. Deportivamente, la obsesión del quito partido busca romper finalmente con aquellas ataduras y , quizás, miedos históricos por trascender; sin embargo, ¿cómo es que podamos decir que fue un ciclo exitoso si la mita de él fue un fracaso?. Típico de nosotros querer olvidar el pasado, el pasado duele, en especial al mexicano, nos acordaremos de otro gran mundial en donde jugamos como nunca y perdimos...



MERLEU-PONTY

lunes, 16 de junio de 2014

El príncipe que nunca llegó a ser rey

En el famoso cuento de los hermanos Grimm, la princesa y el sapo, es bien conocido que ésta de un principio no quiso mantener su promesa de ser amiga del sapo, inclusive escapa a su castillo y es obligada por su padre a cumplir la promesa.  El sapo, tras el beso de la princesa, se convierte en príncipe y la historia cambió totalmente.

Por otra parte, hoy en día vemos replicado en muchas películas dirigidas al género femenino, la idea de que el hombre es ventajoso, se aprovecha , egoísta , etc.  Al final, después de grandes súplicas, el hombre termina siendo perdonado y aceptado por la mujer ofendida. 

Es interesante considerar el elemento de que también la sociedad, particularmente la mexicana, coloca a la mujer en una posición bastante ambivalente, lo mismo una prostituta, gran señora, amante, mujer que transmite o conserva. Si bien es cierto, como bien señaló Octavio Paz, la mujer es un reflejo de la voluntad y querer masculinos.  Sin embargo, agregaría que también se ha vuelto una cómplice y perpetuadora de dicho modelo. Inclusive, actúa muy bien este rol de abnegación , atracción y sufrimiento. 

La laberinto de la soledad, ilustra perfectamente esta última parte, pues la mujer, siempre vulnerable, se transforma en víctima. Esta víctima aguanta el sufrimiento, se vuelve más fuerte (aquellos y aquellas que sufren, generalmente se vuelven menos sensibles al dolor) y lo convierte en una virtud, gracias a esta virtud trasciende . Es ahí cuando entonces se necesita de un "protector" , un príncipe. Un hombre capaz de protegerla, cuidarla, escucharla , cumplir sus necesidades (es por eso que el sapo no calificaba ni como amigo, pues era débil ante ella) y siempre velar por sus intereses.  ¿Lo cual, me lleva a la pregunta, es esto un príncipe o un padre?

Si bien es cierto que la mujer que no cumple con estas características se vuelve en una "mala mujer" , pues deja de ser pasiva y se convierte en activa, un estado reservado para los hombres. La mujer que abandona, deja, hace, es proactiva y tiene iniciativa, adquiere la características de hombre, no puede una mujer proteger a un hombre, a menos que sea su hijo, no esta permitido. Al final, este arquetipo de mujer termina sin un hombre (al menos en el sentido simbólico).

Lo anterior, nos puede guiar a la conclusión de que muchas de nuestras mujeres están buscando a ese príncipe que , en realidad, reemplace a su imago de rey, del padre. Siendo hombres y mujeres "iguales", ¿no debería protegerse mutuamente en una relación de pareja?. Parece que no, este rol de activo es reservado para el hombre y la mujer debe ser la protegida, es lo que demanda del hombre, de otra forma ese hombre no es más que un sapo (el hombre sale de la friend zone cuando deja de ser ese sapo). Ambos juegan ese rol, el hombre a ser el padre y la mujer: objeto del deseo. 



¿Acaso el príncipe se vuelve rey cuando trasciende, cuando forma su decencia. Es entonces cuando toma abiertamente ese papel de protector y proveedor, ya no para con su mujer sino con sus hijos. Mientras tanto, debe llenar ese vacío que hay entre un padre y un hombre, cumplir con ambos roles?.  

MERLEA-PONTY

lunes, 9 de junio de 2014

Decisiones

En un artículo pasado, se discutió a grosso modo como nuestra vida cotidiana esta llena de decisiones que parecen rutinarias y, sin embargo, están llenas de significado. Esto es, por ejemplo, cuando decidimos pararnos de la cama e ir a trabajar y enfrentarnos a un montón de gente que probablemente no toleramos o, quizá, a lo conflictivo que es conducirse por la ciudad.  Bien es cierto que , cada decisión implica una renuncia y, en nuestra actividad, estamos renunciando a algo, llámese como se quiera llamar, cada que actuamos estamos dejando de hacer algo y tanto la acción como la omisión tienen un significado. 

Ahora bien, uno de los punto más importantes y que no debe dejarse de lado es el hecho de que nuestras decisiones tienen siempre un carácter moral; es decir, se rigen entre lo bueno y lo malo. Ni más ni menos. Lo que significa que nuestras decisiones se ajustan aun código o sistema de valores bajo el cual más o menos nos regimos. Y digo "más o menos" porque nosotros mismos somos capaces de romper ese propio código bajo ciertas circunstancias, de hecho, nuestra moralidad realmente se pone a prueba cuando tenemos un verdadero conflicto de interés.

Rescatando las ideas de Rushworth Kidder (1996), sobre como son tomadas las decisiones éticas de la vida, podemos hablar de que fundamentalmente se enfrentamos a los ejes de la Verdad vs Lealtad; es decir, apegarnos a los hechos vs la fidelidad hacia una persona. Individuo vs Comunidad; evaluar si nuestra integridad se antepone ante la integridad de donde pertenecemos. Corto Plazo vs Largo Plazo; a saber, satisfacer necesidades inmediatas vs planes futuros y, finalmente, Justicia vs Misericordia  el conflicto radica entre aplicar la justicia o ser compasivos con quien cometió la falta. 

Estos conflictos, de acuerdo con Kidder, pueden ser resueltos con base en 3 principios. Pensamiento basado en resultados, es decir, lo bueno y lo malo se evalúa al analizar las consecuencias y resultados. Pensamiento basado en reglas, un imperativo categórico (obrar como si la máxima de nuestra acción fuera a convertirse ley universal).  Finalmente, pensamiento basado en la empatía, o reversibilidad: pon a prueba tus acciones como si fueras tú el recipiente de las mismas, en otras palabras, ponerse en los zapatos del otro.

Ahora bien, queridos lectores y lectoras, aquí parece que yace la respuesta ante nuestros más profundos dilemas éticos. Sin embargo, he de decirles que cada uno de estos principios aplica en diferente situación, pues cada problema ético implica totalmente un replanteamiento de cierta parte nuestros códigos morales. No existe como tal un manual particular para cada situación, la ética entonces se vuelve un aspecto universal y nuestras acciones son sujetas a las mismas, la pregunta que dejo para ustedes es ¿cuándo es válido romper nuestros o, simplemente, los principios éticos? 

MERLEAU-PONTY

lunes, 2 de junio de 2014

¿Porqué rompemos la ley?

A lo largo de la historia, hemos conocido casos increíbles en los que han sido capturado delincuentes cuyos crímenes  han sido atroces para la humanidad. Aunque cada crimen sea distinto, existe un denominador común; a saber, lo voraz y destructivo que resultan ser para la sociedad. El carente sentimiento de culpa mostrado, por aquellos que los cometen, podría parecernos aberrante, puesto que la forma en que son operados es un total agravio al tejido social y , además, resulta un ataque violento hacia la humanidad.

De acuerdo a estudios realizados por Robert Hare, un colega especializado en psicología criminal de la Universidad de British Comubia , éstas personas presentan ciertas deficiencias, por parte de lo psicofisiológico, en el sistema límbico (entre otras cosas, responsable  de procesar las emociones y los instintos). Lo cual, se ve reflejado en el procesamiento semántico de las palabras; ya que, les significa lo mismo la palabra violación o asesinato , que silla, mesa, pluma. En resumen, son objetos, en ese sentido, las personas no son seres humanos, sino literalmente un medio.


Ahora bien, más allá del espectro criminológico, el instrumento desarrollado por el Doctor Hare; el cual, por excelencia es utilizado para detectar conductas psicópatas, ha proyectado que, si fuera
aplicado a todos y cada uno de los habitantes del planeta, encontraríamos que el 1% de la población mundial podría presentar tendencias al transtorno antisocial de la personalidad. Esto, representa más que la población esquizofrénica.

 Lo cual, estimados lectores y lectoras, no significa que el restante 99% de la población esté exenta de presentar estos rasgos sociópatas. Inclusive, la tesis del colega Hare, afirma que aunque existiera una sociedad utópica y perfecta, los sociópatas serían parte de ella.  Lo anterior, significa que por naturaleza tendemos  a violar las normas sociales. Sin embargo, la pregunta sigue en pie: ¿porqué "rompemos la ley"?. De acuerdo a las teorías de Lawrence Kohlberg, el desarrollo moral se da en distintas etapas; las cuales, van desde el no reconocimiento del otro y el cumplimiento a las normas por temor al castigo, hasta un 6to estadio que incluye la introyección de un principios éticos universales. Así pues, la fijación en una determinada etapa, explicaría el grado de desarrollo moral de un individuo.

Otro de los aspectos sociales interesantes es, sin lugar a dudas, nuestro entorno. La teoría de la ventana rota, supone que el desorden es un factor potencializador de la conducta antisocial; por ejemplo, si en una esquina hay basura y no se limpia, con el tiempo la gente comenzará a tirar basura y esto se acumulará, para termina expandiéndose sin control. Una premisa interesante de las conductas criminológicas es que los grandes crímenes siempre empiezan por delitos pequeños. 

El ejemplo anterior refiere a que más allá de nosotros mismos, convivimos a diario con personas antisociales, en el estricto sentido del quebrantamiento de las normas. No necesariamente son los grandes criminales, puesto que la conducta antisocial se puede encontrar en todas partes, típicamente como una evidente falta de culpa, la búsqueda de sensaciones extremas (genera una descarga de adrenalina 2 veces mayor a cualquier otra sensación), conductas adictivas, seducción y narcisismo, puesto que al final manipula y utiliza a las personas como un medio. 

Lo anterior, quiere decir que nuestro compañero de trabajo, nuestro jefe, nuestra hermana o la vecina, pueden ser pequeños grandes sociópatas. Constantemente, amenazan  a las instituciones, buscan negociar todo el tiempo las reglas para obtener un provecho personal y utilizan como un instrumento a otras personas. Esta conducta definitivamente nos habla de una personalidad definida y, sin embargo, mis queridos lectores y lectoras, todos nosotros lo hacemos.

Todos tenemos, entre otros rasgos, características de nuestra personalidad que no son estrictamente apegadas a la normatividad (moralidad). Aunque el eje ético-moral será el preponderante, siempre encontraremos un goce inherente en quebrantar el tejido social, como si recordáramos un viejo estadio en el que no había un castigo y, que esto ahora esté en nosotros, no deja de ser placentero. Ante la pregunta, ¿porqué rompemos la ley?, creo que no cabe otra respuesta que: por gusto.



MERLEAU-PONTY

lunes, 26 de mayo de 2014

Cielo e Infierno: Las puertas de la percepcion

Decia Aldous Huxley, en su libro "Las puertas de la percepción", que el ser humano gastaba mucho más en educacion y tabaco, más que en la educación. La razón principal es que existe un afán de escapar, un ansia de transcender de nosotros mismos, aunque sea solo por breves momentos; es, a final de cuentas, uno de los principales apetitos del alma.


Y es que, sin duda alguna, lo que llamamos realidad es una gran loza para el ser humano.  Debe convivir con sus pasiones , con las de otros seres humanos y, asimismo, con las circunstancias que pueden ser tan dolorosas y provocar una tragedia de la que solo nos escapa la misma muerte.  Para aprender a vivir, hay que saber amar la muerte, pues empieza la trascendencia propia del ser humano.

Lo anterior nos lleva a una refelxión necesaria a algunos de los elementos que hoy en día tenemos para fugarnos de la angustiosa y punitiva realidad. El caso del consumo de alcohol , marihuana o tabaco, es un ejemplo inequívoco de lo que mencionaba Huxley; por supuesto que, las sustancias per sé causan un efecto que altera nuestros sentidos, nos acerlera o inhibe ciertas emociones, causando sesaciones que no podríamos conseguir de otra manera.
 El ser humano, así, de pronto trata de buscar esa dosis de felicidad, ese soma que momentaneamente le abra un mundo de sensaciones.  Lo anterior, no significa que necesitemos, en general, todo el tiempo estar en un estado alterado de conciencia, pues, uno termina habituándose a ese estado y se vuelve parte de nuestra realidad; así, es como surge, con el tiempo, la búsqueda constante de otras fugas de la realidad.

Lo intersante del tema, es que los Estados se han empeñado en el control del ser humano, lo cual, no necesariamente es algo enteramente negativo, pues es necesario como parte del pacto social un Estado que establezca los límites para la convivencia entre los individuos.  Sin embargo, el control ha llegado a tal grado, que se busca una regulación hasta en los sueños de los seres humanos (un claro ejemplo lo tenemos en cómo se impusla hoy en día una regulación para "moderar" la libertad de expresión en las redes sociales).  Un Estado débil siempre tratará de ejercer control coercitivo sobre los individuos, la idea es histerizar a la sociedad para que se controle de forma automática con la sola amenza de la "fuerza" del gobierno.


Ahora bien, respecto al punto de la sustancias, he de decir que deberíamos estar conscientes que éstas no causan un daño como tal. La sustancia simplemente es un objeto, un medio. Por lo que no podemos "atacar" el probla como si éste fuera el fin, en sí. El consumo es una expresión inherente a la búsqueda de diversos caminos que tiene el ser humano para conocer otras realidades de las cuantes no tendría acceso de otra forma.

Esto incluye no solo a sustancias como las drogas, sino también, otro tipo de opiáceos como la mismta televisión. La cual, nos muestra una realidad diferente; por ejemplo, ¿qué son las novelas o los programas de consursos?, vemos personajes irreales o fantásticos y son necesarios , son caminos que también tomamos. Es nuestro soma, definido como aquella píldora que nos devuelve la sonrisa, la inyección de felicidad, aunque sea momentánea, nos distrae.

Cada vez se necesita mayor cantidad, puesto que nos estamos habituando cada quien a su sustancia, a su pídora de la felicidad.  Aunque no vemos a los gobiernos "atacando" o emprendiendo guerra contra las novelas o una guerra contra el alcohol.  Es lo permitido, mantiene el control de nuestros sueños.  Quizá deberíamos empezar por entender la conducta adictiva, más que atacar a la sustancia.

La mayoría de los hombres y mujeres llevan vidas tan penosas en el peor de los casos y tan monótonas, pobres y limitadas en el mejor, que el afán de escapar, el ansia de trascender de sí mismo aunque solo sea por breves momentos es y ha sido siempre uno de los principales apetitos del alma.

MERLEAU-PONTY
 

lunes, 19 de mayo de 2014

Sobre la pasiones humanas

 "Lo que hay de común en el arte y la moral es que, en los dos casos, tenemos creación e invención. No podemos decir a priori lo que hay que hacer. [..] El hombre se hace, no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una.."
JP Sartre
El existencialismo es humano


Interesante reflexión con la que empezamos en este Lunes de Da nathing box. Y es que sin duda alguna, el ser humano esta en constante elección y renuncia; estamos construidos con base en nuestras circunstancias , las cuales, muchas veces son duras (sólo que no hacemos conciencia de ello) y nos llevan a tomar decisiones cuyo origen se encuentra en lo más profundo de nuestro ser: en las pasiones humanas.

La tesis constante de este espacio es que el ser humano se construye. Sin embargo, hoy vamos a hablar de una nueva variable y es que solemos elegir en relación con otros. Elegimos con base en el error y , otras veces, fundados en la verdad.  Esto nos deja solo frente a nuestra decisiones, sujetos a nuestras pasiones.

Lo anterior quiere decir que, aunque muy racionales, nos encontramos en ciertas ocasiones frente al dilema ético de actuar moral o inmoralmente. Y no necesariamente me refiero al sentido puritano de la palabra, sino más bien , al estricto sentido de que afrontamos decisiones que chocan con nuestro código moral y se convierten en actos contrarios a nuestro sistema de creencias. La pregunta que surge aquí es: ¿porqué actuamos contrario a nosotros mismos?

Tomemos el ejemplo de un criminal. Este criminal considera , bajo su sistema de conducta, que sus actos son justificables y por lo tanto justos. Roba y fragmenta el tejido social porque es aceptable para código ético; sin embargo, se contrapone al pacto social.  Aunque, no podemos afirmar que este criminal este siendo un injusto, por el contrario, es congruente ante sí mismo, su mayor juez.

La respuesta podría ir un tanto hacia la tesis expuesta de las pasiones humanas. Los seres mas justos pueden caer sujetos a sus pasiones y cometer las mayores injurias. El hecho de que una persona cometa cierta inmoralidad, ¿lo convierte en inmoral?.  ¿Qué pasa con un juez que predica la virtud y al mismo tiempo se corrompe ante una oferta tentadora? Sin duda, un sistema ético sólido y congruente socialmente hará que una persona indudablemente alinee o, bien, interiorice las normas sociales haciéndolas suyas.
Y ojalá todo fuera tan sencillo como la reflexión del último párrafo. Quisiera ser directo, queridos lectores y lectoras. Al final, no sólo son las circunstancias sino las personas las que también nos hacen empujarnos hacia ciertas formas de actuar; por ejemplo, si discriminamos a alguien por su forma de pensar, si hemos sido corruptos, si hemos engañado o robado. Hay muchas formas sociópatas de actuar, no quiere decir que constantemente infrinjamos pero en algún momento, con alguna persona y bajo alguna circunstancia esta conducta aflora, esta conducta que rompe todo nuestro esquema moral y de pronto nos lleva al vicio, nos aleja de la virtud.

Un ejemplo claro de la ruptura de los códigos internos con los externos son las últimamente tan conocidas Autodefensas; las cuales, cansadas de una situación deplorable, deciden levantarse y crear un cuerpo de defensa que involucró, sin duda alguna, el asesinato de criminales que eran causantes de su pesares. Estoy convencido que a muchos de ellos los motivó la falta de justicia y un revanchismo que los convirtió en un grupo de justicieros, más allá de la debilidad del Estado.  Aquí la pregunta, ¿es válido acabar con la vida de otra persona? ¿no es el Estado el que debió juzgarlos? ¿no debe ser Quién juzgue y obligue a la reparación del daño? ¿no es para eso su existir? .. y entonces, al final, terminan legitimándolos y esa muerte "ajusticiada" se convierte en algo moralmente aceptado. ¿Algo diferente hubiera hecho cualquier otra persona?

El punto aquí que se busca tratar es que las personas , con todo y nuestro sólido código moral, estamos sujetos a caer en el yugo de la pasión humana, de la irracionalidad.  Parte del pacto social es la monogamia y, sin embargo, estamos llenos de bígamos. ¿Rompemos con el pacto social, con los códigos morales?. ¿Bajo que circunstancias o personas estaríamos violando los estatutos básicos no escritos de la exclusividad del amor?. También debemos respetar a la vida y, al mismo tiempo, nos llenamos las manos de sangre con otros seres vivos, ¿moral o inmoralmente correcto?.  ¿Qué podemos decir del incesto o el respeto a las instituciones? Ante los diversos pactos sociales, el ser humano se revela porque no dejamos de ser pasionales: a un Otelo lo consumieron los celos, un Edipo cometió incesto y mató al padre, MacBeth fue consumido por la avaricia, y sin embargo ninguno de estos seres de novela tenía una intención originalmente motivada por el mal. 

No dejamos de ser seres fundamentalmente pasionales, la razón nace después.

MERLEAU-PONTY