lunes, 16 de junio de 2014

El príncipe que nunca llegó a ser rey

En el famoso cuento de los hermanos Grimm, la princesa y el sapo, es bien conocido que ésta de un principio no quiso mantener su promesa de ser amiga del sapo, inclusive escapa a su castillo y es obligada por su padre a cumplir la promesa.  El sapo, tras el beso de la princesa, se convierte en príncipe y la historia cambió totalmente.

Por otra parte, hoy en día vemos replicado en muchas películas dirigidas al género femenino, la idea de que el hombre es ventajoso, se aprovecha , egoísta , etc.  Al final, después de grandes súplicas, el hombre termina siendo perdonado y aceptado por la mujer ofendida. 

Es interesante considerar el elemento de que también la sociedad, particularmente la mexicana, coloca a la mujer en una posición bastante ambivalente, lo mismo una prostituta, gran señora, amante, mujer que transmite o conserva. Si bien es cierto, como bien señaló Octavio Paz, la mujer es un reflejo de la voluntad y querer masculinos.  Sin embargo, agregaría que también se ha vuelto una cómplice y perpetuadora de dicho modelo. Inclusive, actúa muy bien este rol de abnegación , atracción y sufrimiento. 

La laberinto de la soledad, ilustra perfectamente esta última parte, pues la mujer, siempre vulnerable, se transforma en víctima. Esta víctima aguanta el sufrimiento, se vuelve más fuerte (aquellos y aquellas que sufren, generalmente se vuelven menos sensibles al dolor) y lo convierte en una virtud, gracias a esta virtud trasciende . Es ahí cuando entonces se necesita de un "protector" , un príncipe. Un hombre capaz de protegerla, cuidarla, escucharla , cumplir sus necesidades (es por eso que el sapo no calificaba ni como amigo, pues era débil ante ella) y siempre velar por sus intereses.  ¿Lo cual, me lleva a la pregunta, es esto un príncipe o un padre?

Si bien es cierto que la mujer que no cumple con estas características se vuelve en una "mala mujer" , pues deja de ser pasiva y se convierte en activa, un estado reservado para los hombres. La mujer que abandona, deja, hace, es proactiva y tiene iniciativa, adquiere la características de hombre, no puede una mujer proteger a un hombre, a menos que sea su hijo, no esta permitido. Al final, este arquetipo de mujer termina sin un hombre (al menos en el sentido simbólico).

Lo anterior, nos puede guiar a la conclusión de que muchas de nuestras mujeres están buscando a ese príncipe que , en realidad, reemplace a su imago de rey, del padre. Siendo hombres y mujeres "iguales", ¿no debería protegerse mutuamente en una relación de pareja?. Parece que no, este rol de activo es reservado para el hombre y la mujer debe ser la protegida, es lo que demanda del hombre, de otra forma ese hombre no es más que un sapo (el hombre sale de la friend zone cuando deja de ser ese sapo). Ambos juegan ese rol, el hombre a ser el padre y la mujer: objeto del deseo. 



¿Acaso el príncipe se vuelve rey cuando trasciende, cuando forma su decencia. Es entonces cuando toma abiertamente ese papel de protector y proveedor, ya no para con su mujer sino con sus hijos. Mientras tanto, debe llenar ese vacío que hay entre un padre y un hombre, cumplir con ambos roles?.  

MERLEA-PONTY

lunes, 9 de junio de 2014

Decisiones

En un artículo pasado, se discutió a grosso modo como nuestra vida cotidiana esta llena de decisiones que parecen rutinarias y, sin embargo, están llenas de significado. Esto es, por ejemplo, cuando decidimos pararnos de la cama e ir a trabajar y enfrentarnos a un montón de gente que probablemente no toleramos o, quizá, a lo conflictivo que es conducirse por la ciudad.  Bien es cierto que , cada decisión implica una renuncia y, en nuestra actividad, estamos renunciando a algo, llámese como se quiera llamar, cada que actuamos estamos dejando de hacer algo y tanto la acción como la omisión tienen un significado. 

Ahora bien, uno de los punto más importantes y que no debe dejarse de lado es el hecho de que nuestras decisiones tienen siempre un carácter moral; es decir, se rigen entre lo bueno y lo malo. Ni más ni menos. Lo que significa que nuestras decisiones se ajustan aun código o sistema de valores bajo el cual más o menos nos regimos. Y digo "más o menos" porque nosotros mismos somos capaces de romper ese propio código bajo ciertas circunstancias, de hecho, nuestra moralidad realmente se pone a prueba cuando tenemos un verdadero conflicto de interés.

Rescatando las ideas de Rushworth Kidder (1996), sobre como son tomadas las decisiones éticas de la vida, podemos hablar de que fundamentalmente se enfrentamos a los ejes de la Verdad vs Lealtad; es decir, apegarnos a los hechos vs la fidelidad hacia una persona. Individuo vs Comunidad; evaluar si nuestra integridad se antepone ante la integridad de donde pertenecemos. Corto Plazo vs Largo Plazo; a saber, satisfacer necesidades inmediatas vs planes futuros y, finalmente, Justicia vs Misericordia  el conflicto radica entre aplicar la justicia o ser compasivos con quien cometió la falta. 

Estos conflictos, de acuerdo con Kidder, pueden ser resueltos con base en 3 principios. Pensamiento basado en resultados, es decir, lo bueno y lo malo se evalúa al analizar las consecuencias y resultados. Pensamiento basado en reglas, un imperativo categórico (obrar como si la máxima de nuestra acción fuera a convertirse ley universal).  Finalmente, pensamiento basado en la empatía, o reversibilidad: pon a prueba tus acciones como si fueras tú el recipiente de las mismas, en otras palabras, ponerse en los zapatos del otro.

Ahora bien, queridos lectores y lectoras, aquí parece que yace la respuesta ante nuestros más profundos dilemas éticos. Sin embargo, he de decirles que cada uno de estos principios aplica en diferente situación, pues cada problema ético implica totalmente un replanteamiento de cierta parte nuestros códigos morales. No existe como tal un manual particular para cada situación, la ética entonces se vuelve un aspecto universal y nuestras acciones son sujetas a las mismas, la pregunta que dejo para ustedes es ¿cuándo es válido romper nuestros o, simplemente, los principios éticos? 

MERLEAU-PONTY

lunes, 2 de junio de 2014

¿Porqué rompemos la ley?

A lo largo de la historia, hemos conocido casos increíbles en los que han sido capturado delincuentes cuyos crímenes  han sido atroces para la humanidad. Aunque cada crimen sea distinto, existe un denominador común; a saber, lo voraz y destructivo que resultan ser para la sociedad. El carente sentimiento de culpa mostrado, por aquellos que los cometen, podría parecernos aberrante, puesto que la forma en que son operados es un total agravio al tejido social y , además, resulta un ataque violento hacia la humanidad.

De acuerdo a estudios realizados por Robert Hare, un colega especializado en psicología criminal de la Universidad de British Comubia , éstas personas presentan ciertas deficiencias, por parte de lo psicofisiológico, en el sistema límbico (entre otras cosas, responsable  de procesar las emociones y los instintos). Lo cual, se ve reflejado en el procesamiento semántico de las palabras; ya que, les significa lo mismo la palabra violación o asesinato , que silla, mesa, pluma. En resumen, son objetos, en ese sentido, las personas no son seres humanos, sino literalmente un medio.


Ahora bien, más allá del espectro criminológico, el instrumento desarrollado por el Doctor Hare; el cual, por excelencia es utilizado para detectar conductas psicópatas, ha proyectado que, si fuera
aplicado a todos y cada uno de los habitantes del planeta, encontraríamos que el 1% de la población mundial podría presentar tendencias al transtorno antisocial de la personalidad. Esto, representa más que la población esquizofrénica.

 Lo cual, estimados lectores y lectoras, no significa que el restante 99% de la población esté exenta de presentar estos rasgos sociópatas. Inclusive, la tesis del colega Hare, afirma que aunque existiera una sociedad utópica y perfecta, los sociópatas serían parte de ella.  Lo anterior, significa que por naturaleza tendemos  a violar las normas sociales. Sin embargo, la pregunta sigue en pie: ¿porqué "rompemos la ley"?. De acuerdo a las teorías de Lawrence Kohlberg, el desarrollo moral se da en distintas etapas; las cuales, van desde el no reconocimiento del otro y el cumplimiento a las normas por temor al castigo, hasta un 6to estadio que incluye la introyección de un principios éticos universales. Así pues, la fijación en una determinada etapa, explicaría el grado de desarrollo moral de un individuo.

Otro de los aspectos sociales interesantes es, sin lugar a dudas, nuestro entorno. La teoría de la ventana rota, supone que el desorden es un factor potencializador de la conducta antisocial; por ejemplo, si en una esquina hay basura y no se limpia, con el tiempo la gente comenzará a tirar basura y esto se acumulará, para termina expandiéndose sin control. Una premisa interesante de las conductas criminológicas es que los grandes crímenes siempre empiezan por delitos pequeños. 

El ejemplo anterior refiere a que más allá de nosotros mismos, convivimos a diario con personas antisociales, en el estricto sentido del quebrantamiento de las normas. No necesariamente son los grandes criminales, puesto que la conducta antisocial se puede encontrar en todas partes, típicamente como una evidente falta de culpa, la búsqueda de sensaciones extremas (genera una descarga de adrenalina 2 veces mayor a cualquier otra sensación), conductas adictivas, seducción y narcisismo, puesto que al final manipula y utiliza a las personas como un medio. 

Lo anterior, quiere decir que nuestro compañero de trabajo, nuestro jefe, nuestra hermana o la vecina, pueden ser pequeños grandes sociópatas. Constantemente, amenazan  a las instituciones, buscan negociar todo el tiempo las reglas para obtener un provecho personal y utilizan como un instrumento a otras personas. Esta conducta definitivamente nos habla de una personalidad definida y, sin embargo, mis queridos lectores y lectoras, todos nosotros lo hacemos.

Todos tenemos, entre otros rasgos, características de nuestra personalidad que no son estrictamente apegadas a la normatividad (moralidad). Aunque el eje ético-moral será el preponderante, siempre encontraremos un goce inherente en quebrantar el tejido social, como si recordáramos un viejo estadio en el que no había un castigo y, que esto ahora esté en nosotros, no deja de ser placentero. Ante la pregunta, ¿porqué rompemos la ley?, creo que no cabe otra respuesta que: por gusto.



MERLEAU-PONTY

lunes, 26 de mayo de 2014

Cielo e Infierno: Las puertas de la percepcion

Decia Aldous Huxley, en su libro "Las puertas de la percepción", que el ser humano gastaba mucho más en educacion y tabaco, más que en la educación. La razón principal es que existe un afán de escapar, un ansia de transcender de nosotros mismos, aunque sea solo por breves momentos; es, a final de cuentas, uno de los principales apetitos del alma.


Y es que, sin duda alguna, lo que llamamos realidad es una gran loza para el ser humano.  Debe convivir con sus pasiones , con las de otros seres humanos y, asimismo, con las circunstancias que pueden ser tan dolorosas y provocar una tragedia de la que solo nos escapa la misma muerte.  Para aprender a vivir, hay que saber amar la muerte, pues empieza la trascendencia propia del ser humano.

Lo anterior nos lleva a una refelxión necesaria a algunos de los elementos que hoy en día tenemos para fugarnos de la angustiosa y punitiva realidad. El caso del consumo de alcohol , marihuana o tabaco, es un ejemplo inequívoco de lo que mencionaba Huxley; por supuesto que, las sustancias per sé causan un efecto que altera nuestros sentidos, nos acerlera o inhibe ciertas emociones, causando sesaciones que no podríamos conseguir de otra manera.
 El ser humano, así, de pronto trata de buscar esa dosis de felicidad, ese soma que momentaneamente le abra un mundo de sensaciones.  Lo anterior, no significa que necesitemos, en general, todo el tiempo estar en un estado alterado de conciencia, pues, uno termina habituándose a ese estado y se vuelve parte de nuestra realidad; así, es como surge, con el tiempo, la búsqueda constante de otras fugas de la realidad.

Lo intersante del tema, es que los Estados se han empeñado en el control del ser humano, lo cual, no necesariamente es algo enteramente negativo, pues es necesario como parte del pacto social un Estado que establezca los límites para la convivencia entre los individuos.  Sin embargo, el control ha llegado a tal grado, que se busca una regulación hasta en los sueños de los seres humanos (un claro ejemplo lo tenemos en cómo se impusla hoy en día una regulación para "moderar" la libertad de expresión en las redes sociales).  Un Estado débil siempre tratará de ejercer control coercitivo sobre los individuos, la idea es histerizar a la sociedad para que se controle de forma automática con la sola amenza de la "fuerza" del gobierno.


Ahora bien, respecto al punto de la sustancias, he de decir que deberíamos estar conscientes que éstas no causan un daño como tal. La sustancia simplemente es un objeto, un medio. Por lo que no podemos "atacar" el probla como si éste fuera el fin, en sí. El consumo es una expresión inherente a la búsqueda de diversos caminos que tiene el ser humano para conocer otras realidades de las cuantes no tendría acceso de otra forma.

Esto incluye no solo a sustancias como las drogas, sino también, otro tipo de opiáceos como la mismta televisión. La cual, nos muestra una realidad diferente; por ejemplo, ¿qué son las novelas o los programas de consursos?, vemos personajes irreales o fantásticos y son necesarios , son caminos que también tomamos. Es nuestro soma, definido como aquella píldora que nos devuelve la sonrisa, la inyección de felicidad, aunque sea momentánea, nos distrae.

Cada vez se necesita mayor cantidad, puesto que nos estamos habituando cada quien a su sustancia, a su pídora de la felicidad.  Aunque no vemos a los gobiernos "atacando" o emprendiendo guerra contra las novelas o una guerra contra el alcohol.  Es lo permitido, mantiene el control de nuestros sueños.  Quizá deberíamos empezar por entender la conducta adictiva, más que atacar a la sustancia.

La mayoría de los hombres y mujeres llevan vidas tan penosas en el peor de los casos y tan monótonas, pobres y limitadas en el mejor, que el afán de escapar, el ansia de trascender de sí mismo aunque solo sea por breves momentos es y ha sido siempre uno de los principales apetitos del alma.

MERLEAU-PONTY
 

lunes, 19 de mayo de 2014

Sobre la pasiones humanas

 "Lo que hay de común en el arte y la moral es que, en los dos casos, tenemos creación e invención. No podemos decir a priori lo que hay que hacer. [..] El hombre se hace, no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una.."
JP Sartre
El existencialismo es humano


Interesante reflexión con la que empezamos en este Lunes de Da nathing box. Y es que sin duda alguna, el ser humano esta en constante elección y renuncia; estamos construidos con base en nuestras circunstancias , las cuales, muchas veces son duras (sólo que no hacemos conciencia de ello) y nos llevan a tomar decisiones cuyo origen se encuentra en lo más profundo de nuestro ser: en las pasiones humanas.

La tesis constante de este espacio es que el ser humano se construye. Sin embargo, hoy vamos a hablar de una nueva variable y es que solemos elegir en relación con otros. Elegimos con base en el error y , otras veces, fundados en la verdad.  Esto nos deja solo frente a nuestra decisiones, sujetos a nuestras pasiones.

Lo anterior quiere decir que, aunque muy racionales, nos encontramos en ciertas ocasiones frente al dilema ético de actuar moral o inmoralmente. Y no necesariamente me refiero al sentido puritano de la palabra, sino más bien , al estricto sentido de que afrontamos decisiones que chocan con nuestro código moral y se convierten en actos contrarios a nuestro sistema de creencias. La pregunta que surge aquí es: ¿porqué actuamos contrario a nosotros mismos?

Tomemos el ejemplo de un criminal. Este criminal considera , bajo su sistema de conducta, que sus actos son justificables y por lo tanto justos. Roba y fragmenta el tejido social porque es aceptable para código ético; sin embargo, se contrapone al pacto social.  Aunque, no podemos afirmar que este criminal este siendo un injusto, por el contrario, es congruente ante sí mismo, su mayor juez.

La respuesta podría ir un tanto hacia la tesis expuesta de las pasiones humanas. Los seres mas justos pueden caer sujetos a sus pasiones y cometer las mayores injurias. El hecho de que una persona cometa cierta inmoralidad, ¿lo convierte en inmoral?.  ¿Qué pasa con un juez que predica la virtud y al mismo tiempo se corrompe ante una oferta tentadora? Sin duda, un sistema ético sólido y congruente socialmente hará que una persona indudablemente alinee o, bien, interiorice las normas sociales haciéndolas suyas.
Y ojalá todo fuera tan sencillo como la reflexión del último párrafo. Quisiera ser directo, queridos lectores y lectoras. Al final, no sólo son las circunstancias sino las personas las que también nos hacen empujarnos hacia ciertas formas de actuar; por ejemplo, si discriminamos a alguien por su forma de pensar, si hemos sido corruptos, si hemos engañado o robado. Hay muchas formas sociópatas de actuar, no quiere decir que constantemente infrinjamos pero en algún momento, con alguna persona y bajo alguna circunstancia esta conducta aflora, esta conducta que rompe todo nuestro esquema moral y de pronto nos lleva al vicio, nos aleja de la virtud.

Un ejemplo claro de la ruptura de los códigos internos con los externos son las últimamente tan conocidas Autodefensas; las cuales, cansadas de una situación deplorable, deciden levantarse y crear un cuerpo de defensa que involucró, sin duda alguna, el asesinato de criminales que eran causantes de su pesares. Estoy convencido que a muchos de ellos los motivó la falta de justicia y un revanchismo que los convirtió en un grupo de justicieros, más allá de la debilidad del Estado.  Aquí la pregunta, ¿es válido acabar con la vida de otra persona? ¿no es el Estado el que debió juzgarlos? ¿no debe ser Quién juzgue y obligue a la reparación del daño? ¿no es para eso su existir? .. y entonces, al final, terminan legitimándolos y esa muerte "ajusticiada" se convierte en algo moralmente aceptado. ¿Algo diferente hubiera hecho cualquier otra persona?

El punto aquí que se busca tratar es que las personas , con todo y nuestro sólido código moral, estamos sujetos a caer en el yugo de la pasión humana, de la irracionalidad.  Parte del pacto social es la monogamia y, sin embargo, estamos llenos de bígamos. ¿Rompemos con el pacto social, con los códigos morales?. ¿Bajo que circunstancias o personas estaríamos violando los estatutos básicos no escritos de la exclusividad del amor?. También debemos respetar a la vida y, al mismo tiempo, nos llenamos las manos de sangre con otros seres vivos, ¿moral o inmoralmente correcto?.  ¿Qué podemos decir del incesto o el respeto a las instituciones? Ante los diversos pactos sociales, el ser humano se revela porque no dejamos de ser pasionales: a un Otelo lo consumieron los celos, un Edipo cometió incesto y mató al padre, MacBeth fue consumido por la avaricia, y sin embargo ninguno de estos seres de novela tenía una intención originalmente motivada por el mal. 

No dejamos de ser seres fundamentalmente pasionales, la razón nace después.

MERLEAU-PONTY

lunes, 28 de abril de 2014

La dinámica de las relaciones

 "El ser humano debe percibir que nada permanece, sino que todo está siempre convirtiéndose y cambiando...debe contemplar a todas las cosas como evolución de otras, en una continua acción y reacción,flujo y reflujo.."                                           
                                                                                                               Fragmento del libro la Kábala.

El tema de las relaciones humanas, de entrada, es harto complejo puesto que cada cabeza esta construida de experiencias únicas que van construyendo al ser humano a lo largo de su vida. Ahora bien, súmenle la conjunción con otro ser humano y encontraremos una entremezcla de pasión al máximo de las capacidades. Una pareja, no suele expresar emociones regulares que podría demostrar en cualquier otro contexto, por el contrario, una pareja lleva al límite de la misma razón cada una de sus demandas, algunas veces voraces, otras complementarias, sádicas, masoquistas, paternalista, maternalista, clientelar y podría seguir.

La relación de pareja, a diferencia de otras relaciones, tiene este tinte inequívoco de posesión. Así es queridos lectores, lo anterior radica en que muchas veces termina siendo la expresión y el canal en donde llenamos las expectativas Ausentes. Es decir, llevamos nuestro pasado a nuestro presente para que éste último se encargue de resolverlo.  Menudo problema para la pareja, ¿no creen?.

En muchas ocasiones, he escuchado que la pareja es capaz de sacar lo mejor de nosotros, la gran pregunta es si realmente eso que le damos a nuestra pareja es "lo mejor de nosotros". He aquí el meollo del asunto, ¿cuál es entonces la dinámica de las relaciones?.  Quizá, queridos lectores y lectoras, pudiera afirmar que suele ser un poco como la dialética del amo y el esclavo; a saber, este cuento en que dos seres se encuentran en constante lucha para esclavizar uno a otro: 

"Impongo mi deseo al de este y lo obligo a reconocerme en mi superioridad y a reconocer mi derecho a la cosa. . El hombre no desea una cosa de modo inmediato, La desea porque otro la desea y la desea para imponerse a este otro y hacerse reconocer por él".  

Esto nos conduce, indudablemente, a un segundo punto en nuestra tesis sobre las relaciones de pareja. Ésta se vuelve el lugar en donde convive nuestra Falta y nuestro Deseo, de la mano uno sin el otro no existe. Estas fuerzas conviven dentro de nosotros todo el tiempo, es parte de ser humano y, sin embargo, al relacionarnos estamos proyectándolos hacia un "objeto", si me permiten el término, cuya presencia (temporal o permanente) va a convertirse la fuente de satisfacción o insatisfacción, generalmente, por condición humana, de insatisfacción.  

Retomando la dinámica del amo y del esclavo, las demandas de la pareja no suelen catalogarse realmente como una necesidad puntual dentro de los términos de la lógica. En grandes ocasiones, no es más que la lucha por ser reconocido. ¿Qué es ese reconocimiento? Es el reconocimiento al deseo, muchas discusiones de pareja terminan cuando esta lucha del hambre de reconocimiento y el miedo se enfrascan en una batalla sin cuartel en donde gana el mensaje de reconocer esa falta a satisfacer.  Ambos contrincantes responden a una necesidad inequívoca de someter; el deseo, queridos lectores, no es más que la expresión propia del deseo, no queda otra opción más que ser reconocido y someter.

Así, cuando uno se impone sobre otro, el ser humano ratifica su condición: Amo o Esclavo. Es probable que el término parezca un tanto cuanto directo e injusto (dirían algunos) porque existen relaciones de pareja que son bastante asertivas. Aunque, he de decirles, que la naturaleza propia del ser humano tiende a refrendar la voluntad de poder. En otras palabras, la negociación es el último intento de cada relación por controlar los deseos más neuróticos y balancear la innegable dinámica de Amo-Esclavo.

Y es que al final el Deseo vence al Miedo. ¿Qué es el miedo? El miedo es cognición cuyos fundamentos pueden ser racionales o no, el miedo tiene un componente de deseo: el temor a que mi fantasía destructora se cumpla (se vuelve contra mí).  Es cuando el Deseo somete al Miedo, entonces. Una de las partes "juega" con esto y se erige como Amo, la otra, Esclava se somete. Lo anterior, lleva al Esclavo a ser el intermediario entre el Amo y su Deseo, el esclavo lo transforma y lo adapta para su amo, tiene acceso a él; por otro lado, el Amo se vuelve sujeto del reconocimiento del Otro: le Amo es amo en tanto el Esclavo lo reconozca.

Pero de pronto, el Esclavo puede revelarse contra el Amo, al poder transformar ese deseo del Otro que tiene tangiblemente, puede entonces transformar su condición. Lastimosamente, queridos lectores, el Amo no puede ser otro más que Amo, esta lucha solo terminará cuando uno de los dos perezca y, por lo tanto, los dos.

"Sólo cuando uno ha llegado a conocer bien la esencia de sí mismo, es capaz de comprender a los demás" (Saint-Exupéry, 1971)

MERLEU-PONTY



lunes, 21 de abril de 2014

La utopía futurista

-No era bastante incubar los embriones. Eso cualquier vaca puede hacerlo. Predestinamos y acondicionamos -continuó-. De cantamos nuestros infantes como seres humanos socializados, como alfas o epsilones, es decir, como futuros poceros o futuros... -iba a decir: "futuros inspectores mundiales", pero se contuvo a tiempo y terminó- ---futuros directores de incubación.

-Les preparamos para que soporten bien el calor. Nuestros colegas de arriba les enseñarán a amarlo. Y he aquí -dijo el director sentenciosamente- el secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que hay obligación de hacer. Tal es el fin del acondicionamiento: hacer que cada uno ame el destino social, del que no podrá librarse. 
                                                                                                         (Fragmento: Un mundo Feliz, H, A.)

Aldous Huxley, en esta novela futurista del tipo de utopías, nos describe un mundo en donde la felicidad deja de ser la constante búsqueda humana con base en sus muy neuróticas, si me permiten el término, necesidades de satisfacer la falta o el vacío. Por supuesto que estamos hablando de una felicidad que no existe, porque no deja de ser un término ideal, algo no real. Pues nuestra felicidad tiende a fundamentarse en una fantasía y en el constante cumplir la fantasía; lo cual, termina siendo aterrador al mismo tiempo.

La propuesta presentada por esta novela, nos lleva a una sociedad cuya felicidad se encuentra más allá del libre albedrío o, bien, como fue mencionado en el párrafo anterior, del cumplimiento de la fantasía. Los seres humanos son felices gracias al subministro del Soma, que no es más que una píldora que causa dicha sensación; así, la píldora, más los mensajes constantes hacen que cada individuo se encuentre catalogado en donde debe ser y sea feliz por ello, que ame eso. Desde pequeños son instruidos para ello.

La gran característica de este mundo es que la anulación de las pasiones humanas y lo que las proyecta son la forma de control social, la forma de que los seres humanos evitan no ser felices. No existe el fenómeno de (in)adaptación porque son creados para una labor, no hay enfermedades, ni vejez, tampoco hay cansancio. Es vivir en un gran sueño en el que los inadaptados son, precisamente, salvajes. 

Sin embargo, la tesis sobre el lado del salvaje no es más alentadora.  La voluntad humana también tiene sus consecuencias, puesto que se encuentran aislados de la sociedad y son considerados como enemigos o peligros para la estabilidad, son apartados. Viven también un estado de barbarismo y, más aún, sin contar con el soma que les disfrace su miseria. Quizá cada uno sea libre de elegir, pero ¿hasta donde? son incapaces de adaptarse a la sociedad porque no son moldeables y, al mismo tiempo, son dominados por sus pasiones, sueños, frustraciones, se podría decir que también ¿son felices?.

Quizá, queridos lectores y lectoras, estemos ya viviendo esta utopía. A lo mejor no tan radicalizada que necesitemos como tal una píldora para calmar nuestra pasiones, ¿o sí?. En alguna otra entrada, hable del temor de ser inadecuados, lo mismo sucede en una sociedad de forma natural, hay quien se adapta y es lo que se pone que debería ser y, quien no y vive apartado, segregado. Acaso no, como lo menciona el autor, ¿la civilización es la esterilización?

No se pueden hacer automóviles sin acero, y no se pueden hacer tragedias sin inestabilidad social. La gente es feliz; tiene cuanto desea y no desean nunca lo que no pueden tener...no tienen miedo a la muerte, no tienen esposas, padres, amantes que les causen emociones violentas, están acondicionados de tal suerte que, prácticamente, no pueden dejar de comportarse como deben. Y si cualquier cosa no anda bien, ahí esta el soma. 

La felicidad siempre parece muy menguada en comparación con las compensaciones que brinda la miseria, la estabilidad no es ni con mucho tan espectacular como la inestabilidad. El estar satisfecho no tiene el encanto de la desgracia..la felicidad nunca es grandiosa.

MERLEU-PONTY